Fig. 1: Existen fondos marinos dominados por corales duros, como estos del género Flabellum, obtenidos en un exitoso lance de pesca a unos 540m de profundidad; cada uno mide unos 5cm.

Vida en los fondos profundos del mar

Descubriendo qué habita las profundidades del mar argentino

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Guido Pastorino, Martín Brogger, Daniel Lauretta, Mariano Martinez y Pablo E. Penchaszadeh

Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia

Hasta mediados del siglo XIX los científicos estaban convencidos de que, por ausencia de luz, no había vida en las aguas profundas del mar. La luz, en efecto, va desapareciendo a medida que aumenta la profundidad: a 200m la oscuridad es total. Todo cambió en 1861, cuando se recogió para su mantenimiento el cable telegráfico submarino que unía Cerdeña con Argelia, ubicado en el fondo del Mediterráneo a 2.000m de profundidad y emergió recubierto por variados organismos, entre ellos moluscos y otros invertebrados.

Once años después se realizó la primera campaña oceanográfica mundial, hoy famosa, a bordo de la corbeta británica Challenger. Duró cuatro años (1872-1876) y todavía se la recuerda como uno de los más importantes acontecimientos de la exploración del mar. En su transcurso se tomaron muestras en profundidades de más de 1.000m. Los materiales recogidos son aún objeto de estudio por los especialistas, que hasta la fecha describieron con ellos unas 5.000 especies nuevas para la ciencia.

En la Argentina, en 2009, 2012 y 2013 se llevaron a cabo campañas de investigación a bordo del buque oceanográfico Puerto Deseado, del Conicet, con el principal objetivo de coleccionar material biológico, fundamentalmente invertebrados, para responder a un interrogante que no tenía respuesta hasta el presente: ¿Qué organismos habitan las profundidades del mar argentino?

Fig 2: Selección del material biológico coleccionado.

Los fondos poco profundos (hasta unos 40m), se pueden explorar con equipos de buceo autónomo. Pero aun con gran despliegue técnico, no es posible bajar con esos equipos mucho más allá de los 100m. Por ello, coleccionar a grandes profundidades siempre debe hacerse de forma indirecta, es decir, mediante dispositivos usados para pescar, usualmente llamados artes de pesca. En las campañas del Puerto Deseado se utilizaron artes de pesca de dos tipos: rastras y redes de fondo.

Fig.3: Rastra en el momento de ser izada a bordo.

Fig.4: Red piloto instantes antes de ser lanzada.

En las grandes profundidades más allá de la plataforma continental argentina, como en el resto de los océanos, los organismos que las habitan están adaptados a soportar grandes presiones, que constituyen la mayor diferencia ambiental con la superficie, así como la ausencia de luz, baja temperatura y salinidad estable, están constituidos por dos grupos de organismos: los que nadan en la columna de agua (llamados pelágicos) y los que viven en el lecho marino (llamados bentónicos), dentro de los que destacan los cnidarios, los moluscos y los equinodermos, los organismos que mayoritariamente se contabilizaron e identificaron en los muestreos.

Fig. 5: Fragmento de unos 15cm de ancho de coral blando primnoideo creciendo sobre un coral duro blanco de la especie Bathellia candida.

Fig. 6: Los equinodermos, úridos o estrellas frágiles forman prácticamente todo el material recogido a 2800m de profundidad. Los discos de los ejemplares grandes miden unos 1,5cm.

En las campañas del Puerto Deseado, en el talud se coleccionaron varios ejemplares de especies vivientes a más de 3.000m de profundidad que están en proceso de estudio y descripción.

El grupo dominante en los fondos de las profundidades a que se refiere esta nota son los equinodermos, principalmente estrellas, pepinos y erizos de mar, que conforman una comunidad característica de cualquier ambiente ubicado a más de 1.000m de profundidad. En particular, en las profundidades del cañón submarino de Mar del Plata se distingue un gran grupo de pepinos de mar conocido como elasipódidos, que incluye el pepino de mayor tamaño para la Argentina, de más de 25cm de longitud, descubierto hace unos pocos meses. Este grupo, tan abundante en aguas profundas, presenta una fundamental adaptación a esos ambientes: su endoesqueleto calcáreo se encuentra reducido al mínimo y hasta está casi ausente en algunos casos, en coincidencia con la mencionada baja proporción de carbonato de calcio propio de las aguas profundas.

Las estrellas porcellanastéridas, registradas por primera vez en el cañón de Mar del Plata durante las expediciones del Puerto Deseado, solo viven en profundidades mayores a los 1.000m e, incluso, más de la mitad de sus registros corresponden a profundidades que exceden los 3.000m. Su principal adaptación a esos fondos abisales es la presencia entre las uniones de los brazos de una o más estructuras denominadas órganos cribiformes, unos pliegues de piel que les permiten respirar mientras viven enterrados en fondos de arena. Las de la familia Astropectinidae, de unos 12cm cada una. No se desplazan sobre pies con ventosas, como la mayoría de las estrellas, sino mediante espinas laterales, y también se diferencian porque tragan sus presas, lo que permite estudiar su dieta revisando su contenido estomacal, donde se pueden identificar pequeños moluscos.

Fig 7: Estrellas de fondos arenosos de la familia Astropectinidae, de unos 12cm cada una.

Fig 8: Gasterópodo de la especie Zidona palliata, endémico del Atlántico Sur, colectado a 990m de profundidad. Mide unos 8cm de alto.

Fig 9: Coral blando primnoideo arborescente del género Thouarella, endémico del Atlántico Sur, de unos 20cm.

Los tres viajes realizados en el último lustro a bordo del Puerto Deseado resultaron en una gran cantidad de novedades zoológicas. La gran cantidad de información obtenida en esos viajes, difundida en trabajos científicos aparecidos o de próxima publicación en revistas de circulación internacional, es el inicio de una serie de estudios marinos específicamente orientados a las áreas menos exploradas del mar argentino, entre ellas las más profundas. Las ciencias del mar han tomado impulso en el país en las últimas dos décadas y, a medida que avanza el conocimiento de la enorme fuente de recursos escondidos en el océano entre otros, los de la fauna, acercan la posibilidad de establecer la influencia de las masas de agua sobre los organismos que viven allí, y así obtener para la población los beneficios de una riqueza hoy desaprovechada.

Para conocer más

AA.VV., 2014, Ciencias del mar, volumen temático, Asociación Ciencia Hoy, Buenos Aires.

 

PENCHASZADEH, P.E. y BROGGER, M., 2006, Biología marina, Eudeba, Buenos Aires.

 

PONCE, J.F. y RABASSA, J. 2012, ‘La plataforma submarina y la costa atlántica argentina durante los últimos 22.000 años’, Ciencia Hoy, 127. Pág. 50-56.

 

VOIGT, I., et al., 2013, ‘A submarine canyon as a climate archive. Interaction of the Antarctic intermediate water with the Mar del Plata canyon’, Marine Geology, 341. Pág. 46-57.