Fotografía. Rafael García

Si San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da

San Juan Bautista

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María Daniela Velasco

Como curiosa que soy por naturaleza, decidí viajar por la estrecha franja centro-norte costera de Venezuela para llegar específicamente a la parroquia de Naiguatá ubicada a orillas del Mar caribe, donde logré realizar una breve lectura y reinterpretación de los elementos descriptivos y estructurales desde mis lentes de la antropología sobre la tradición de San Juan Bautista en el pueblo de Naiguatá.

Venezuela es un país multicultural que presenta en cada una de sus regiones, ciudades o poblados particularidades que sirven de ventanas para dar cuenta de la increíble diversidad cultural. Algunas de esas particularidades se reflejan a través de las llamadas tradiciones que son entendidas como «comportamientos universales en la configuración de toda cultura, constituidas por valores simbólicos y prácticas sociales que están en continua transformación sujeta a los cambios socio-económicos y políticos de cada contexto» (Juan Agudo, 2009).

Fotografía. Rafael García

Fotografía. Rafael García

Aires de celebración y una energía avasallante de fe envuelven las calles en la fecha de esta tradición, donde el punto central de tal festividad es la conmemoración del único santo al que se le celebra el nacimiento, San Juan Bautista. Considerado predicador judío y profeta por el cristianismo, Islam y Fe Bahaí; quien en vida cumplió la importante misión según la iglesia católica de anunciar la proximidad de la redención. Actualmente, su figura forma parte del imaginario mítico-religioso de todos los que han depositado su fe canalizada desde una petición (diversos tópicos que conforman la realidad individual y el contexto social como por ejemplo: salud, amor y prosperidad) y han observado una reciprocidad que asocian directamente a acciones realizadas por San Juan Bautista.

Preparativos abren paso desde el 22 de Junio a una atmosfera que poco a poco recubre al pueblo de misticismo, alegrías, devoción y profundo respeto por este maravilloso santo. Diversas son las ofrendas (flores, dulces, velas…) que cruzan por las puertas abiertas de la casa de la familia Corro; la cual ha custodiado por alrededor de 400 años generación tras generación al santo con imagen de niño en Naiguatá.

Fotografía. Rafael García

Relatan los testimonios de pobladores de la zona que para el S.XVII, Don Juan del Corro representante de la corona y poseedor de la hacienda Longa-España en Naiguatá, mandó a hacer a San Juan Bautista representado en una imagen de niño la cual fue rechazada por la iglesia católica. Durante años sus autoridades mandaron a destruirla y los esclavos que ya habían acogido al santo decidieron esconder dicha imagen en unas hojas de plátano año tras año después de conmemorar cada 24 de Junio su nacimiento. Esta situación según cuentan los habitantes de Naiguatá ocurre hasta que la negra Eloina Corro resguarda al santo representado en una figura de niño en su casa, donde permanece hasta el día de hoy. En la actualidad su custodio es el sr. Félix Orlando Corro.

Fotografía. Rafael García

Colores, mucha luz y la imagen del santo que «todo lo tiene y todo lo da» arman en perfecta armonía un altar que es visitado con aun más frecuencia en vísperas del 24 de Junio. El agua a partir de este momento simboliza lo bendito, un elemento que cura las heridas y purifica el alma, por lo que muchas de las personas involucradas en esta tradición deciden irse en la madrugada o muy temprano en la mañana del día 24 a bañarse con el agua del rio o del mar. A las 9:00 am tres campanadas de la iglesia se hacen escuchar en todo el pueblo convocando a las personas a la misa en honor al día del nacimiento de San Juan Bautista.

Tamboreros y un grupo de bailarinas esperan a las afueras de la iglesia la salida del santo. El repique y empuje de los tambores en sintonía con el canto de los devotos liderando frases como: «alabado sea Dios, por siempre, alabado sea Juan, por siempre» y «Buen día Juan» reciben al santo con imagen de niño para dar inicio a la procesión. Rodeado por flores y cargado solo por mujeres transita las calles de Naiguatá realizando paradas solo en aquellas casas donde hay personas con nombre de Juan o Juana y en hogares donde deban pagar promesas, terminando una vez más en casa de la familia Corro. A las afueras los tambores, cantos y bailes continúan sin descanso para cerrar el día de San Juan agradeciendo y celebrando el hecho de tenerlo en sus vidas.

Fotografía. Rafael García

Fotografía. Rafael García

Finalmente, la tradición de San Juan Bautista refleja desde lo que pude observar como las individualidades personales se diluyen en la colectividad generando una atmosfera de solidaridad que se suma al aura de devoción, respeto, admiración y celebración que recubre al santo, cuya particularidad en Naiguatá es ser representado con la imagen de un niño. Es interesante notar el sentimiento de identidad y de arraigo que la participación en este tipo de manifestaciones culturales promueve en los individuos. Así mismo, es importante resaltar el hecho de que los elementos estructurales de la tradición se reproducen  semántica, simbólica e históricamente en tiempo y espacio a pesar de la adaptación que realiza dicha tradición ante los cambios socio-económicos y políticos. Sin duda, una muestra de lo complejo que pueden llegar a ser los sistemas de creencias. Una muestra de la Diversidad cultural.