Fotografía: Luis Velutini

Tras las huellas de Humboldt

Humboldt y su contribución al conocimiento
de los peces de agua dulce de Venezuela

autores en circulos-07

Antonio Machado-Allison, Ramiro Royero y Cristina Silvera

Nuestro país y Alexander von Humboldt tienen más historia en común de lo que podamos imaginar. Desde sus comentarios sobre el camino de los españoles, el que catalogó en 1799 como uno de los más hermosos que había visto, hasta la narración de fenómenos de especies nativas de Venezuela. Humboldt y su amigo, también editor, Bonpland, se internaron en los confines de nuestras tierras, para dar su aporte en el conocimiento de la ictiología continental venezolana.

Los primeros intelectuales de la colonia que cumplieron con describir ante las cortes, lo que estas tierras de grandeza tenían, fueron Fray Pedro Aguado (1561-1589) y Jacinto Carvajal (1648). Ellos tenían una rigurosa y milimétrica descripción de la naturaleza y sus fenómenos, mas muchas de estas eran exageradas:

Libran su ordinario sustento en pescado, sin perdonar babillas, caymanes, manatyes, y culebras por grandes que sean, y las ay en estos llanos de grandeza tante que tienen el grueso de un buey muchas, y se tragan un venado entero … (Carvajal, Descubrimiento … , 1648: 156)

Alexander von Humboldt y Bonpland en la selva amazónica del río Casiquiare
(óleo de Eduard Ender, hacia 1850)

Las reseñas elaboradas con sus tonos de exageración cumplían con su finalidad: obtener recursos económicos o reconocimiento, para realizar nuevas expediciones a tierra firme. Humboldt y Bonpland, al igual que sus antecesores, también se ven en la necesidad de narrar algunos fenómenos con una sutileza fantasiosa sobre los hábitos de los peces caribes (géneros Serrasalmus y Pygocentrus) y el temblador (Electrophorus electricus) llamados por ellos Gimnotos, mezclados con observaciones rigurosamente científicas:

Abril 3. Desde nuestra salida de San Fernando no hemos tropezado con ninguna canoa en este hermoso río. Todo anuncia la más profunda soledad. Nuestros indios habían cogido por la mañana con anzuela el pez que en el país designan con el nombre de Caribe o Caribito, porque ningún otro pez es más ávido de sangre. Ataca a los que nadan o se bañan, a quienes arranca a menudo pedazos de carne considerables: y para el que esté ligeramente herido se les hace difícil salir del agua sin antes recibir las más graves heridas. (Humboldt, 1799-1804, Tomo III: 248-249)

Fotografía: Marijul Narváez

Los gimnotos del Caño de Vera son de un bello verde de oliva. La cabeza es por debajo amarilla con mezcla de rojo. Dos filas de manchitas amarillas están colocadas simétricamente a lo largo del lomo hasta la cabeza hasta la punta de la cola, y cada mancha contiene una apertura excretoria, de suerte que la piel del animal está siempre cubierta de una materia mucosa que, como lo han demostrado Volta, conduce la electricidad 20 a 30 veces mejor que el agua pura … Estrechándose contra el vientre de los caballos, lanza por toda la superficie de su órgano eléctrico una descarga que ataca a un mismo tiempo el corazón, las vísceras y el plexo celíaco de los nervios abdominales … No sin temeridad puede uno exponerse a las primeras conmociones de un gimnot o muy grande y reciamente irritado … No recuerdo haber jamás recibido, por la descarga de una gran botella de Leyden, una conmoción más terrible que la que sentí poniendo imprudentemente ambos pies sobre un Gimnoto que acababan de sacar del agua. Padecí durante el resto del día un vivo dolor en las rodillas y en casi todas las coyunturas … (Humboldt 1799-1804, Tomo III: 244-249).

Humboldt y sus compañeros Bonpland y Valenciennes, este último comentarista, describieron y reseñaron muchos peces de Suramérica en su trabajo Poissons fluvilatiles de l’Amerique Equinoxiale (1893), publicación que formó parte de una óptica más general bajo el nombre de Recueil d”Observations de Zoologie et Anatomie Compar, editada por Humboldt y Bonpland. La revisión actualizada de la literatura ictiológica nos muestra que existen cinco especies válidas de peces de aguas continentales, descritas por Humboldt en colaboración con Bonpland y Valenciennes. A pesar del bajo número podemos decir que todas ellas poseen una gran importancia, y son mundialmente reconocidas ya sea por su belleza, importancia económica (consumo) o biológica. Estas especies son el “Caribe Colorado” (Pygocentrus cariba), habitante común de la cuenca del Río Orinoco, los bagres “Zungaro” (Zungaro zungaro) de la Cuenca del Amazonas y “Bagre Caraxaro” (Rhamdia grunniens).

Ilustraciónes de Roberto de la Fuente

Describen igualmente varias especies de “pavones”, el “Le Pavon du Rio Negro et del Orinoque” (Cichla orinocensis) y el “pavón tigre o cinchado” (Cichla temensis), ambos nombres específicos dedicados a los ríos donde fueron escubiertos (Orinoco y Temi). Humdoldt, describe otros pavones como el “Pavon du Rio Atabapo” (Cichla atabapensis) y Cichla argus, sin embargo estas dos últimas especies han sido consideradas no válidas y sinónimos de otras especies de pavón descritas.

Para más información:

Literatura citada

De Aguado, P. (1570-1589). Venezuela 1. En Fray Pedro de Aguado: Lengua y etnografía (comp. Vaquero, M. 1981), 346 pp.

De Carvajal, F. 1648. Jornada Nautica y Decima Nona: 179-180.

Humboldt, A. yA. Bompland. (1799-1804). Viajes a la Regiones Equinocciales del Nuevo Continente (Trad. L. Alvarado), Tomo III, 2da Ed, 321 pp.

Humboldt, A. y A. Valenciennes. 1821. Recherches sur les poissons fluvilatiles de l´Amerique equinoxiale. Recueil d´ Observations de Zoologia et d´Anatomie Compareé: 144-216.

Humboldt, A. y A. Valenciennes. 1833. Recherches sur les poissons fluvilatiles de l´Amerique equinoxiale. Recueil d´ Observations de Zoologia et d´Anatomie Compareé 2: 166-170.

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